Bebemus Meadus III
Luego de haber
"consumado el matrimonio" los tres estábamos rendidos, sudorosos y
plenamente satisfechos. Él culo me ardía y sentía la tripa llena del
"semen" de Patricia, el "viril" instrumento se hallaba
sepultado en mis entrañas mientras que mi verga se comenzó a deshinchar dentro
del coño de Elvia, mi flamante nueva esposa. La cachonda hembra no estaba
todavía satisfecha y propuso que para continuar el goce limpiáramos nuestros
cuerpos mutuamente.
Conocedora de los
gustos de su hermana, Patricia desenchufó su ariete de mi culo y se lo ofreció
a ella para que lo limpiara de los restos de "semen" que ahí quedaban
y de la materia marrón adherida al tremendo tubo de su artificial vergajo. Por
su parte Elvia empezó a lamer el consolador y al mismo tiempo me indicó que
vaciara el contenido de mi tripa en la cara de ambas para compartir "el
semen" depositado en mi noche de debut cular y al terminar esa parte debía
yo extraer mi leche de su chocho con la lengua y debía tragarme todo.
Así lo hicimos y la
calentura llegó de nueva cuenta a nuestras sangres. Elvia solicitó a su hermana
que le prestara su herramienta para "encular a su maridito" pues
también quería usar mi apretado túnel. Patricia se despojo del adorable arnés
cediéndolo a "mi esposa" quien de manera sensual se lo colocó
lentamente, antes me solicitó que le lamiera el coño "para
lubricarla" y también debía mamar el pequeño pene que se introduciría en
la vagina, el adminículo estaba lleno de los jugos de mi Paty, lo que daba un
sabor exquisito al instrumento. Después de ajustar firmemente las correas del
aparato me ordeno que me pusiera en 4 patas, Patricia estaba ya delante de mí
yaciendo sobre sus espaldas y con las piernas abiertas de par en par, mostrando
su herida sexual en todo su húmedo esplendor preparada para recibir mi hombría
en su agujero.
-Ahora maridito mío
vas a penetrar a mi hermanita hasta el fondo, entiérrale toda tu vergota en su
conchita y gózala como nunca, mientras tanto yo voy a consumar nuestra boda
metiéndote mi verga en tu culito, así sellaremos para siempre nuestra unión
matrimonial entre tres seres que se aman.
-Lo que tu ordenes
mi querida esposa-cuñadita, así será cumplido, de aquí en adelante todos tus
deseos se cumplirán de la mejor manera para demostrarte lo que siento por ti.
-Déjense de
discursitos pendejos y tu cabrón méteme la verga ya que me esta quemando el
chochete de las ganas que tengo de que me cojas, muérdeme las chiches y hazme
explotar mil veces.-Dijo Patricia.
La apremiante
solicitud no se hizo esperar ni un segundo, mi verga se posó en la entrada del
encharcado reducto e inició el camino hasta el fondo de esa caverna. Elvia tomó
su posición detrás de mi para lubricar con su lengua mi orificio, éste se
encontraba aun abierto por la enculada anterior por parte de Patricia, si bien
"el Semen" depositado ya había sido extraído por las cachondas
hermanitas, el esfínter se encontraba convenientemente relajado para aceptar
una nueva intromisión en mi intimidad.
Así pues la cuñada
tomo posesión de su presa y con sabiduría infinita coloco a la entrada de mi
ano la cabeza del colosal aparato, poco a poco el intruso cabezón se abrió paso
en mi conducto produciéndome un cúmulo de sensaciones nunca antes conocidas.
Me sentí pleno y
retacado en mis interiores, la sodomización me estaba gustando más de lo que
hubiera querido. De ahí en adelante este deporte de la enculada pasaría a ser
de mis favoritos.
Cuando Elvia
termino de introducir todo el artificio en mi recto dejo salir un poco de
"su leche" en mi cavidad para lubricarla un poco más, entonces ella
inició su movimiento de caderas marcando un ritmo semi-lento y cadencioso, el
mismo mediante el cual mi pene se mecía dentro del coñito de Patricia. Esta
jadeaba gozando plenamente de la cogida que yo le daba, el mismo que aumentaba
exponencialmente al observar el cuerpo de su hermana mecerse contra mi culo; la
sensación era francamente confusa y deliciosa, por enfrente la cabeza de mi pito
percibía las delicadas paredes del conejo de mi esposa, húmedas, resbaladizas,
calientes y apretadas, al mismo tiempo detrás de mi el culo me avisaba de un
tolete duro y venoso (el aparato contaba con nervaduras similares a un pito
real) que se movía dentro de mi cuerpo causandome un placer inenarrable. De
nueva cuenta la reacción fue en cadena, del pito de Elvia salieron dos
"eyaculaciones" una camino de su vagina y la otra dentro de mi ano
ambas llenándonos por completo nuestras cavidades (de ese momento las hermanas
comenzaron a llamar a mi culo como "tu vagina") mi vagina quedo llena
de la leche previamente preparada para nuestro goce.
Para no quedar
atrás de este concierto mis huevos se contrajeron de manera violenta enviando
una catarata de leche espesa y calientita dentro del coño de Patricia, el cual
quedo desbordado de mecos que embarraban la carne interior de sus muslos.
La escena era digna
de un filme pornográfico de la más alta escuela: una tremenda hembra ceñida de
un colosal dildo en su cintura penetrando a su hombre, este mismo metiendo su
ariete en la pucha hambrienta de su compañera de orgía y aquella gritando como
posesa gozando de esta unión. Es una lástima que una cámara no haya captado tan
singular "empalamiento".
No obstante el
sublime goce mi culo no resistía más aquel delicioso tormento por lo que
solicité a "mi esposa" desenchufara su verga de mi ano, la sacó de
manera pausada y cautelosa pues no quería lastimar de mas mi vagina. Cuando la
hubo sacado por completo la mostró orgullosa ante nuestros ojos; en ella se
apreciaban algunos hilillos de sangre, producto de mi desvirgación, restos de
su semen artificial y por supuesto restos fecales de mi cuerpo.
-Amados míos, este
es el momento más feliz de mi vida, miren mi verga y notaran que en ella esta
la muestra de la pureza de mi esposo amado, llegó virgen a nuestro matrimonio y
la sangre de su vagina confirma que lo he estrenado yo. (bueno lo cierto que su
hermana me había cogido antes, pero así era su fantasía y habría que consentirla)
que gracia la mía. También podrán observar que me he vaciado toda en su
chochito, lastima que mi leche no pueda embarazarlo pues sería fabuloso ver
florecer su vientre con un hijo mío en sus entrañas, lo malo de esto es que
también esta lleno de sus cacas y ahora tendrán que limpiarme entre ambos, así
que ¡halá, a mamar verga!.
-Patricia y yo nos
pusimos de rodillas ante Elvia y nuestras lenguas fueron en búsqueda del pene
de ella dando cuenta de todo cuanto resto de materias encontraron en su camino,
de cuando en cuando chocaban entre ellas y se enlazaban en un delicioso beso.
Cuando el ariete
quedo limpio y lustroso Patricia urgió a su hermana de que se la cogiera y le
llenara con semen de a mentiras; no tuvo que esperar más de un segundo, dándose
vuelta se coloco en cuatro y separó los muslos exponiendo su peludo oso al
ataque de la hermana. Mi cuñada me aparto de su pene de manera amorosa y se
apostó detrás de aquella apuntando su arma en la entrada, la cabeza se abrió
paso en la hoquedad de la caverna y se perdió en sus profundidades.
Aferrándose a las
caderas de ella comenzó a mecerse dentro y fuera, dentro y fuera, dentro y
fuera. Cada vez más profundo, cada vez con mayor "violencia". Por su
parte Patricia gozaba como loca del incestuoso coito que su hermana le
propinaba con lujuria infinita pero a la vez con delicado amor.
Luego de unos
minutos de meneo Patricia tuvo una genial idea: me pidió que con mi boca me
uniera al acople de los sexos de ellas, captando el mensaje de inmediato me
arrastre hasta debajo de los cuerpos unidos por el artificial garrote y me
tendí de espaldas quedando en la posición 69, mi cabeza se situó en el coño
perforado para mamar gustoso esa unión, al tiempo que mi esposa inclinaba más
su cuerpo para tomar mi verga en su boca. Esta acción permitió que el bombeo de
Elvia llegara más profundo en la entrañas de Paty lo que aumentó el goce de
esta, ella intensificó la mamada que me daba y aun clavo sus dientes en mi
espada como queriendo arrancarla, el dolor que esto producía era mucho menor
que el goce que me daba. De pronto en un acto tal vez involuntario Elvia
comenzó a soltar una gotas de orina en mi boca prendida al coño de su hermana,
las gotas transcendieron a un delicado hilo y este se transformó en un potente
chorro. Toda mi boca quedó repleta del ambarino líquido, tragué lo más que pude
pero esto no evitó que alguna porción se derramara hasta el suelo.
Mi verga cabeceaba
presa de múltiples espasmos que la boca y lengua de Patricia me producían en su
mamada de órdago, muy a mi pesar pues hubiera deseado alargar más este momento,
mi orgasmo llegó avasallador, exploté mi leche de manera exultante en la boca
de mi esposa, la cual cerró sus labios fuertemente abrazando la cabeza de mi
verga recibiendo en su interior hasta la última gota de mi venida.
Entonces percibí
como derramaba su semen femenino en mi boca al mismo tiempo que Elvia se venía
dentro de ella llenándole del contenido de sus huevos artificiales.
La actividad nos
dejo exhaustos a los tres, sin embargo por obvias razones las fisiológicas
urgencias no pudieron aplazarse más tiempo y teníamos que vaciar las vejigas y
exonerar nuestros vientres.
Tomando posesión de
mi nuevo rol de macho dueño de las 2 putillas les ordené que fuéramos al cuarto
de aseo para bañarnos y hacer "nuestras necesidades", tomándoles de
la mano las conduje hasta el cuarto de baño, coloque en posición adecuada a
cada una de ellas y les ordené que una a una vaciaran su "miadita" en
mi boca. Así lo hicieron de manera obediente y amorosa.
Luego ambas quisieron
ofrecerme el sublime privilegio de limpiar sus culitos, una por una exoneró su
vientre en el retrete y luego poniendo el culo en pompa me dejaron usar mi
lengua como papel sanitario y limpiarles su rosado anito. Cuando me tocó el
turno de hacer lo propio ambas se disputaron el honor de recibir mi meada, en
salomónica decisión dispuse a ambas frente a mi pito y largué mi meada hacia
ambas bocas, un chorro aquí, otro chorro allá, de la una a la otra, ambas bocas
recibieron su dote del dorado líquido. Luego me senté en el inodoro y vacié mi
vientre, dándome vuelta "mi vagina" quedo ofrecida a las bocas de las
hermanitas, Elvia dispuso que por ser "su noche de bodas" tenía sobre
su hermana y cuñada el privilegio de empezar la higiénica labor de limpiar mi
vaginita, así pues la lengua de ella tomo posesión de mi orificio y lamió los
restos que se adosaban del peludo hoyo. Compasiva con la hermana ella dejó
algunos restos para el disfrute de la otra, así que separándose de "mi
vagina" dejó a Patricia que treminara el trabajo. Mi vagina (culo, pero
para ellas era una nueva papayita) quedó perfectamente limpia.
Nos bañamos y
frotamos nuestros cuerpos mutuamente, los secamos y nos vestimos para bajar a
dar cuenta del banquete preparado para celebrar "nuestro matrimonio".
Las viandas
estuvieron deliciosas, el vino fue de lo mejor, pero el postre fue lo más
deliciosamente cerdo que se pueda imaginar: duraznos en almíbar servidos en
concha femenina.
El plato sería
primero Patricia, mi nueva esposa colocó a su hermana en la mesa desnuda de los
pies a la cabeza, cu cola levantada a casi 90 grados, sus piernas completamente
separadas dejando expedito el camino hacia su vulva y vagina; uno a uno
introdujo trozos de duraznos en almíbar en el delicado túnel, cuando lo hubo
retacado de la fruta vertió, con la ayuda de un embudo, una generosa ración de
vino generoso dentro del coñito, por último colocó una manguerita para libar el
vino de la peculiar (por aquello de lo de culo, seguramente) y la entrada del
órgano fue adornada con chantilly y una cerecita.
-El postre esta
servido mi amor, disfrútalo. Toma el popote u acaba hasta la última gota de
vino que llena la pucha de tu cuñadita, luego te comerás la cerecita y la
crema, y como platillo principal del postre usaras tu lengua a manera de
cuchara para la fruta almibarada de juguitos de mujer. Goza amor mío, goza
cuanto puedas, luego harás los mismos pasos en mi hoyo.
Cuando hayas
satisfecho tu hambre nos pagaras el favor y te llenaremos tu vaginita de las
mismas frutas y serás nuestro plato recipiente para satisfacer nuestras
delicias.
-Debo contarles que
el platillo estuvo de poquísima madre, no sabría elegir entre el vino, la crema
y la cereza o la fruta almibarada con jugo de pucha que extraje del coño de mis
damas. Lo cierto es que desde entonces tomo mi postre de ocasiones especiales
servido de la misma manera. Terminado mi postre me coloque en cuatro sobre la
mesa para que me rellenaran mi vagina (aclaro nuevamente que es mi culo) con
fruta y vino, adornaran mis nalgas y mi ano con crema y cerecitas y por último
a manera de variante colocaron una vela en forma de verga introducida a mi ano,
ese fue el pastel de bodas para celebrar el acontecimiento (de ese paste tengo
4 fotos tomadas por mis consortes), bebieron cada una la parte correspondiente
del vino generosos y degustaron también la fruta alojada en mi vagina, mezclada
esta por algunos restillos de lo que ustedes saben debido al sitio de
procedencia.
Así termino aquel
día de gloria para nuestro nuevo matrimonio, la pareja se consolidó con el paso
del tiempo y dio sus lógicos frutos, 4 retoños, dos de cada una. Existen mil
anécdotas de nuestros ayuntamientos carnales entre los tres, serian motivo de
al menos otros 2 capítulos, pero por temor al hastío de mis lectores solo los
publicaré si las solicitudes a mi correo son lo suficientemente numerosas para
continuar con esta serie.
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